21/1/08

ESTOY DESCONCERTADO

¿Nos estará ocultando algo la DGT acerca de los accidentes…?

Lo confieso: estoy desconcertado… y preocupado. Yo, que siempre he tenido fe ciega en la DGT, en sus pompas y en sus obras (como se decía de Satanás en clase de religión), de pronto he caído en la cuenta de que quizá no esté contándonos todo sobre los accidentes. Y aunque sé que si ocultase algo, sería —siguiendo su prudente conducta habitual— por no alarmarnos más de lo imprescindible…, estoy a punto de apostatar.

Me explicaré: he notado que al informar sobre accidentes que suelen considerarse especialmente noticiables —como los provocados por autocares o los sufridos por ellos sin implicación de terceros—, en los que el conductor fallece o no puede hablar temporalmente, a veces se facilitan datos así: "El conductor, profesional experto con historial intachable, no había consumido alcohol ni psicotrópicos; las condiciones circulatorias eran normales; el vehículo tenía al corriente sus revisiones obligatorias, y el tacógrafo revela que en el momento del accidente no rebasaba la velocidad permitida, así que por ahora se desconocen las causas del accidente".

Y ahí empieza mi desconcierto, porque si el accidente no es imputable a la velocidad ni a las condiciones meteorológicas ni a una merma de las facultades del conductor…, ¿a qué se debió? Y tras mucho pensar, me digo: Claro, esto debe ser un ejemplo de accidente provocado —o incluso buscado— por la irresponsabilidad, inconsciencia o distracción de alguien que no hizo caso de todos esos consejos que forman la brillante línea campañera "Hay muchas razones para que no te mates; elige la tuya", "Hazlo por lo que más quieras, pero no te mates", etc.

Y así me tranquilizo, aunque me queda una duda cruel: ¿Habrá otras posibles causas de accidentes —¡¿los habrá incluso imprevisibles…?!— y nosotros, pobres ignorantes, estamos yendo por ahí felices y despreocupados, huérfanos de la protección que nos aportaría una adecuada campañita degetiana?

Además, eso no es todo. También he reparado en que cuando la televisión divulga imágenes de algún automóvil cazado a más de 200 Km/h, a menudo añaden: "Y lo peor es que este vehículo ha sido detectado repetidas veces en el mismo sitio a velocidad similar".

Y, claro, eso ya no puedo admitirlo, así que ante tamaño embate, el único puntal que hallo para afirmar mi fe es pensar: Debe de ser un fallo de radar o una noticia falsa y tendenciosa, urdida para boicotear la labor didáctico-preventiva de la DGT y minar su credibilidad, porque, ¿cómo va a circular alguien a más de 200 repetidas veces, si la velocidad es la madre de todos los males y —según el dire de la DGT— "a 150 no hay quien se salve" (aunque, desgraciadamente, está demostrado que en su caso no es cierto). ¡Pues eso! ¿O será que en vez de referirse a que nadie se salva… de la parca, se refiere a que nadie se libra de la multa?

En realidad, ni lo sé ni me importa… demasiado. Lo que de verdad me importa, me desconcierta y me preocupa es que si hubiese posibles causas de accidentes que la DGT desconoce, no reconoce o no nos cuenta, y la velocidad no fuese fatal en sí misma, no tendría más remedio que pensar que al menos a veces, su proceder denota ignorancia o mala fe. Y si llegase a esa conclusión, lo dicho: apostataría.

Total: entre sospechas y certidumbres, duermo a duras penas y casi no me atrevo a salir de casa. ¡Qué angustioso es esto del tráfico!